4/4/11

De Vulgari Eloquentia

¡Saludos, jugadores empedernidos! Esta vez os traigo una reseña, que presenté en el concurso de Encuentros Aleatorios, de uno de los últimos juegos de Homo Ludicus, se trata de “De Vulgari Eloquentia”


FICHA TÉCNICA
-Diseñado por:
Mario Papini
-Publicado por: Homo Ludicus (ES)
-Precio:
40€
-Categoría: Básico
-Jugadores: 2-5
-Duración estimada: 120 mins.
-Ranking en la BGG:
1684
-Web:
Página de Homo Ludicus
“Italia, final de la Edad Media. Los mercaderes necesitan redactar sus contratos en una lengua que todos puedan entender y los estudiosos buscan una alternativa al tradicional y elitista latín. Así, la lengua vulgar, la que habla la gente de la calle, tomada de los diferentes dialectos hablados en varias regiones italianas, empieza a tomar fuerza. Los jugadores tomarán parte en la creación de este nuevo lenguaje. Adquirirán el conocimiento necesario para entender los manuscritos escritos en diferentes dialectos y descubrirán los secretos de los libros de la Biblioteca Papal. Podrán abrazar la vida religiosa o ser mercaderes. Algunos serán famosos banqueros y otros treparán por la jerarquía clerical.”
En “De Vulgari Eloquentia” el objetivo principal es conseguir Puntos de Victoria y para ello, el juego nos ofrece dos vías de desarrollo, la vida mercantil y la vida eclesiástica. Pero aunque la estrategia a seguir en cada caso será diferente, ambas vías guardan al menos un elemento común que no es otro que la acumulación de Puntos de Conocimiento que nos servirán para obtener manuscritos con los que aumentar considerablemente nuestros Puntos de Victoria.
El tablero de juego nos ofrece una disposición sencilla e intuitiva que nos ahorrará muchas consultas al manual, con excepción quizás de la acción de Mensajero y de la funcionalidad de los “recursos” que obtendremos. Pero ¿qué podemos hacer en este juego? Pues entre todas las cosas que podemos hacer en “De Vulgari Eloquentia” se cuenta: estudiar el salterio para aumentar nuestro conocimiento, comerciar (con el tablero) para obtener 10 ducados, viajar a oriente para incrementar el beneficio económico que obtendremos al visitar una ciudad, influir en políticos, nobles, abadesas y amanuenses y, por supuesto, estudiar manuscritos tan famosos como el Cántico de las criaturas o la Adivinanza Veronesa así como muchos otros sin nombre. Además, podremos enviar a través de mensajeros nuestra solicitud para ingresar en la prestigiosa Universidad de Bolonia, la cual elevará muchísimo nuestro conocimiento o bien visitar la biblioteca papal para obtener jugosos Puntos de Victoria.

El tablero de juego, muy bonito
Para que veáis en que consiste un turno de juego os dejo un breve resumen de la mecánica:
  • Tras determinar quién será el jugador inicial, éste dispondrá de 5 acciones representadas por cinco discos de color violeta.
  • Estos discos los asignará entre las diferentes acciones representadas por el tablero. Algunas acciones están numeradas del 1-5 lo que significa que podremos determinar cuántos discos de acción podemos emplear en ellas. Sin embargo, otras acciones requieren de un número fijo de discos de acción para activarse.
  • La acción más importante es el movimiento, que nos permitirá desplazarnos por las diferentes regiones de Italia identificadas por un código de colores que representa la influencia de un dialecto en concreto: azul (lengua d’Oil), amarillo (latín), violeta (florentino), verde (siciliano) y naranja (lengua d’Oc). Movernos por el mapa nos permitirá conseguir dinero y conocimiento con el que aprender la lengua vernácula. Además, para aprender el texto de un manuscrito deberemos encontrarnos en la región del color apropiado.
  • Como comenté más arriba, otras acciones significativas tratan sobre la adquisición de los cubos que representan a los políticos (rojos), nobles (negros), abadesas (amarillo) y amanuenses (verdes). Los tres primeros tienen mucha importancia de cara al ascenso de nuestro estatus social al final del juego, mientras que los amanuenses nos ayudarán a conseguir puntos de victoria o a mejorar nuestro conocimiento.
  • Una vez un jugador ha asignado todas sus acciones, recogerá los discos del tablero y se los pasará al siguiente jugador. Los turnos continúan siguiendo este esquema hasta que todos han terminado de asignar acciones, momento en que el indicador de turnos avanza haciendo aparecer un nuevo evento (entre otras cosas). Los eventos son fichas que aparecen en un orden determinado durante la preparación del tablero. Estas fichas otorgan ducados y/o conocimiento en las ciudades donde aparecen. Las fichas de evento terminan en el décimo turno, momento en el que hace aparición una ficha especial (Stupor Mundi), que consiste en una subasta en la que el ganador obtendrá bastante puntos de conocimiento.
  • A partir del duodécimo turno entrarán en juego las fichas de evento papal las cuales están divididas en dos tipos: blancas (no ocurre nada) y rojas (el papa se muere). El juego acaba cuando aparece la segunda de las fichas rojas, lo que significa que el papa ha muerto y los jugadores deben aprovechar ese último turno para realizar sus últimas acciones y asegurarse de contar con los votos necesarios para aumentar su posición social.
Esta mecánica va como la seda en partidas para entre 2 y 4 jugadores pero jugarlo al máximo de jugadores posibles puede llegar a ser tedioso para aquel al que le toque actuar en último lugar. Afortunadamente, una de las acciones que puedes realizar en el tablero consiste en “descansar” para intentar ser el primer jugador la siguiente ronda. De todas formas, es prácticamente un requisito indispensable que todos los jugadores estén atentos a las acciones del resto para evitar quedarse rezagados en la búsqueda de la victoria. Así que este punto del juego puede fallar para jugadores impacientes.
En cuestión de atractivo visual, “De Vulgari Eloquentia” no luce por una gran cantidad de ilustraciones pero la estética escogida para las pocas que tiene capta perfectamente la esencia del arte de la Baja Edad Media, siendo este punto uno de los más importantes de cara a la inmersión que puede ofrecer el conjunto del juego.


Los componentes no son particularmente excepcionales pero las piezas de cartón son muy sólidas y cumplen muy bien con su cometido, siendo fácilmente identificables y poco engorrosos, a excepción de la enorme pila de manuscritos que se forma a un lado del tablero.
Sin embargo, el juego no se libra de aspectos negativos que para mí rompen con lo que de otra manera hubiera sido un muy buen juego:
Primero, a diferencia de juegos como el Agrícola, donde a pesar de la gran cantidad de acciones siempre sabes lo que tienes que hacer (como mínimo, conseguir comida), en Vulgari Eloquentia te invade la sensación de no saber hacia donde enfocar tu estrategia por lo que para un jugador novato es difícil que en la primera partida monte un curso de acción productivo que le lleve a la victoria.
Otro punto negativo es que decantarse exclusivamente por el oficio de Mercader no dará la victoria. El dinero, aunque tenga sus usos, no otorga puntuaciones significativas como para interesarse plenamente en él (tener el mayor número de Ducados siendo Banquero te da un total de 13 puntos en comparación con los 11 que tan sólo da ser Monje Benedictino). Sin embargo, decantarse por la vida eclesiástica da mucha versatilidad y goza de mucho atractivo el poder elegir el fraile o cardenal que queremos ser. Además, podemos optar por más títulos que el mercader. También hubiera sido interesante que el track de Conocimiento hubiera estado totalmente numerado para otorgar puntos en función de tu avance en él, ya que hay veces que a pesar de tener mucho conocimiento no se llega a tener los suficientes manuscritos como para rentabilizarlo.
Finalmente, existen algunas erratas en el reglamento que, en al menos un caso, pueden desequilibrar el juego bastante si no se aclaran. Concretamente las erratas son:
  • En la pantalla de los jugadores los Votos de los políticos y los nobles están mal: los políticos cuentan como 3 Votos y los nobles como 2 Votos. Hacerlo tal y como viene en la pantalla favorece muchísimo la adquisición y rentabilidad de los nobles dejando de lado la utilidad de los políticos.
  • En Cagliari hay una casilla para colocar evento pero esto es un error de impresión. Lo correcto es colocar los eventos de Palermo en los espacios adyacentes a la ciudad.
Como conclusión, el juego aprueba con nota justita porque mal del todo no está. La mecánica de acciones y la búsqueda del conocimiento y poder personal está muy bien, y el transcurso final del juego aporta cierta emoción al no saber exactamente cuanto tiempo de vida le queda al papa. Sin embargo, me parece fatal que se haya cometido un error de maquetación tan evidente en el tablero. Además, las erratas en las pantallas llevan a una confusión que de corregirse mal puede desequilibrar el juego (como me pasó en las primeras partidas) y pensar que es un elemento de referencia para todos los jugadores hace que el error sea mucho más grave. Lo peor es que esto ha pasado en todas las ediciones del juego, ya que al tratarse de un elemento independiente del idioma (las pocas palabras que tiene están en español, inglés, francés, alemán e italiano) seguramente no ha pasado por los respectivos procesos de traducción de cada país (vamos, estoy seguro). De todas formas, en una posterior edición seguro que se corrigen todas estas cosas. Pero aún así, aunque me encontrara con una edición sin estas erratas, sigo pensando que el tema de ser mercader en este juego no conduce a nada y que la opción más productiva es convertirse en fraile, luego en cardenal e intentar aprovechar bien las donaciones para adquirir políticos y nobles con los que convertirse en papa (que son 22 puntazos de golpe).
Azar: 2
Ambientación:
2,5
Complejidad:
2,5
Componentes:
2,5
Interacción:
1,5
Reglamento:
2
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